Fevereiro 2007


BRASÍLIA – Inspirada no movimento Amazônia para Sempre, criado por artistas que participam da minissérie Amazônia – de Galvez à Chico Mendes, a deputada Perpétua Almeida (PC do B-AC) propôs nesta terça-feira, 6, a criação de uma Frente Parlamentar suprapartidária em defesa da Amazônia Brasileira. Perpétua disse que a Frente se tornou uma prioridade após a Agência Brasília de Inteligência (Abin) levantar preocupações sobre a influência de governos e entidades estrangeiras na Amazônia brasileira. 

    A idéia é criar no Parlamento Brasileiro um debate que encontre ressonância dos anseios e necessidades dos brasileiros que habitam a maior floresta tropical do mundo. Segundo Perpétua, a Frente ajudaria a conter a devastação da Amazônia e a buscar alternativas para o desenvolvimento sustentável da região. “O desmatamento e o incêndio são símbolos da nossa incapacidade de compreender a delicadeza e a instabilidade do ecossistema amazônico”, lembrou. 

    Ameaçada pelo desmatamento, pela biopirataria, por entrada de estrangeiros sem compromisso com o Brasil, pelas explorações de suas riquezas de forma devastadora, a Amazônia vem sendo foco de atenção com os debates acerca do aquecimento global. Perpétua lembrou, pro sua vez, que o Brasil possui 165 mil quilômetros quadrados de área desflorestada, abandonada e semi-abandonada, e por essa razão pode dobrar a produção de grãos sem derrubar uma única área. É preciso, para isso, que saiba utilizar essas áreas já degradadas. 

    Agregando o maior banco genético do planeta, detendo 1/5 da água doce disponível, tendo 1/3 de florestas tropicais do mundo e incalculáveis riquezas no subsolo, a Amazônia necessita de avançar nas políticas públicas que garantam um desenvolvimento sustentável digno, que atenda as necessidades de cada Estado, Município e localidade. “É urgente que nos tornemos responsáveis pelo gerenciamento do que resta dos nossos valiosos recursos naturais”. O Pantanal já enfrenta mudanças. Confira aqui.

    Amazônia para sempre

 

   O manifesto intitulado Amazônia Para Sempre, de autoria de Cristiane Torloni e Victor Fasano, com texto de Juca de Oliveira, serve impulso para ecoar no Congresso Nacional a necessidade de melhor debater os rumos desta imensa riqueza natural. 

    A Frente Parlamentar já conta no seu lançamento com dezenas de adesões, de representantes dos mais diversos Estados. Os integrantes da Frente agirão em todas as esferas da Câmara e do Senado, fazendo com que os debates sobre o tema sejam sempre constantes. 

    A Frente pretende subsidiar todas as Prefeituras e Câmaras Legislativas, Governos Estaduais e Assembléias, Presidência da República e Ministérios de políticas públicas que possam dar melhor garantia à preservação e desenvolvimento equilibrado da Amazônia. in Agência Amazônia

A partir de hoje, os fãs dos populares irmãos Bia e Fred poderão comprar o livro interactivo que relata mais uma aventura, desta vez passada num destino tropical – a Amazónia. Depois de «O Diário de Sofia» e «O Diário Confidencial de Mariana», estes livros de aventura estão na lista das preferências dos jovens leitores nacionais.
No livro «Bia e Fred na Amazónia», editado pela Editorial Presença, a família Falcão já está de malas feitas para partir para mais um local fascinante. Depois das aventuras na Disneilândia em Paris e nas pirâmides do Egipto, o destino agora escolhido é a maior floresta do mundo, uma região recheada de história, tradições e lendas.
Mas as férias não vão ser tão tranquilas quanto isso… tudo começa no aeroporto de Lisboa, quando os dois irmãos começam a ter suspeitas de que um terrível plano se encontra em marcha. Como livro interactivo que é, a Bia e o Fred vão necessitar da ajuda dos jovens leitores para desvendar o mistério.
Este livro transforma um conjunto de folhas cheias de aventuras num jogo em que o próprio leitor poderá ser o protagonista de uma nova aventura, facto que demonstra o sucesso desta aposta da beActive.

in O Primeiro de Janeiro

DESMONTES SIN CONTROL 

Concentra el 31% de las forestas tropicales y es esencial para la oxigenación de la Tierra. Dos enviados de Clarín cuentan cómo lo destruyen sin piedad.

CLARIN EN EL AMAZONAS / SEGUNDA NOTA Amazonas
¿El fin de la selva?


Enviados de Clarín cuentan cómo hacendados y buscadores de oro ya desforestaron 550.000 km2, casi dos veces la provincia de Buenos Aires. Fuerte impacto en la oxigenación del planeta, el clima y las lluvias.

Eleonora Gosman APUI, AMAZONAS ENVIADA ESPECIAL
egosman@clarin.com

 

 

clarin018dh05.jpgEn la lancha que se desplaza por las aguas del Juma, entre paredes vegetales de hasta 30 metros de altura, reina un silencio sobrecogedor. La selva del Amazonas se revela como una gigantesca catedral gótica. Pero a poco de llegar a la orilla, y adentrarse unos pasos, se desvanece la magia. Los estruendos de la actividad humana, de las motosierras y de una desafinada música contemporánea, emitida vaya saber por qué altoparlantes, apagan los ruidos propios de la floresta. A la altura del garimpo del Juma que visitaron los enviados de Clarín, lo que se ve es la naturaleza en colapso.

Los buscadores de oro piensan únicamente en volverse ricos. No les interesa la destrucción del santuario amazónico. Con todo, no son los depredadores principales. Hay otros que se dedican a agujerear la selva únicamente para conquistar espacio que le permitan reproducir vacas. Puestos unos frente a otros, estos últimos parecen ser los más destructivos. Fue la expansión descontrolada de las actividades agropecuarias, la alta transferencia de agricultores del sur de Brasil para esa región, lo que produjo en los últimos 35 años la deforestación de un área equivalente al territorio de Francia: 550.000 kilómetros cuadrados. Esto equivale a casi dos veces la provincia de Buenos Aires o, si se quiere abundar, equivale a un quinto del territorio argentino.

Al internarse por el nuevo El Dorado de Brasil, —donde los buscadores de oro han llegado a sacar un kilo por día— hay que saltar por encima de árboles que atraviesan los precarios senderos que llevan a las grutas de explotación del oro. Debajo de cada tronco puede esconderse el peligro de la cascabel, la coral o la yarará, víboras venenosas cuya ponzoña deja apenas unas horas para recibir el suero antiofídico. Los árboles que yacen en el piso son cedros, azais, y otras valiosas especies, que no cayeron en forma natural: fueron derribados por los buscadores para abrir camino hacia el filón del metal.

Si se piensa que Brasil alberga 31% de las selvas tropicales del planeta y que de ese porcentaje la mayor parte corresponde a la floresta del Amazonas se entiende la preocupación de los expertos del impacto que tiene esa floresta sobre el clima global. En principio, la desforestación del llamado “pulmón del planeta” reduce el oxígeno que neutraliza los gases contaminantes de las grandes industrias del mundo. No en vano, el Amazonas formó parte del capítulo 11 del informe producido en París por los 500 científicos que analizaron recientemente los cambios climáticos globales. Según ese estudio, la temperatura media en el Amazonas puede subir hasta 5 grados, lo que puede acabar con la selva.

Además, según Carlos Nobre, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), la “doma” de la mayor selva brasileña causa serios daños en regiones tan distantes como la Cuenca del Plata, donde se encuentra la ciudad de Buenos Aires. Una investigación de científicos sudamericanos, entre ellos de la Argentina, comprobó que la destrucción de la selva provoca cambios climáticos regionales. Sencillamente transforma el régimen de lluvias en el continente. Y a mediano plazo esas transformaciones climáticas pueden destruir la agricultura. Como ejemplo, la organización no gubernamental Greenpeace subrayó que los aportes amazónicos al calentamiento global, puede derivar dentro de tres años en la extinción del cultivo de la soja en vastas áreas sudamericanas.

La selva se divide en Brasil según las siguientes proporciones: una tercera parte del Amazonas pertenece a las tribus indígenas y constituye un área de protección ambiental integral. Esas florestas no pueden ser comercializadas. Hay un 6% ocupado por asentamientos. De lo que resta, 24% son propiedades privadas y 37% públicas (gobierno federal, estados y municipios). Lo que se llama área privada es un eufemismo. Como pudo comprobar Clarín, en Apuí, donde viven hacendados con extensiones de hasta 12.000 hectáreas, las tierras fueron conquistadas a fuerza de derribar árboles. Pero en la propia ciudad se admite que hay problemas de documentación. Nadie es verdadero propietario. Ocurre que en la enorme mayoría de esas tierras “privadas” la selva ya desapareció. Y esto se ve claramente en las estancias dedicadas a la cría de ganado.

En las hectáreas que el catarinense Luiz Bigliotti le ganó a la selva, en las inmediaciones de Apuí —a unos 6 kilómetros del poblado— no se ven árboles. Hay una extraña enredadera que se esparce rápidamente por el suelo. A primera vista parece un vegetal propio del Amazonas. Pero en una charla con el hacendado, este contó que trajo esa especie de forraje de Mato Grosso. “¿Para qué necesita esa planta si ya tiene pasto de sobra?” preguntó Clarín. “A mí me gusta ofrecerle una ensalada a los animales”, respondió. Entre las especies intrusas de la floresta nativa se ven árboles de frutas como la goiaba (con gusto a membrillo) y la carambola. Reemplazan a las especies derribadas.

Los expertos coinciden en que la devastación amazónica alimenta las alteraciones del clima, sobre todo en América del Sur. Un informe de medio centenar de científicos sudamericanos estudió la trayectoria de las corrientes de viento en las camadas más bajas de la atmósfera (a 3 kilómetros de altura). Son corrientes que cargan el vapor de agua liberado por los árboles y plantas del Amazonas. En algunos puntos de Sudamérica se convierten en pesadas nubes y luego en lluvias. Esos vientos también transportan el humo que produce los incendios forestales amazónicos. Los gases que resultan de ese proceso tienden a tornar más secas y calientes todas las áreas regionales: reducen la humedad y las lluvias en niveles que preocupan.

Entre tanto futuro pesimista, hay quien piensa en el futuro. Para el hijo del hacendado Don Luiz, un estudiante universitario de 23 años, fue una experiencia traumática ver a los hombres contratados por su padre cómo derribaban sin piedad árboles de 30 de metros de altura. Después, observó como esa gente prendía fuego a los restos. “En medio del incendio pensé que debía rescatar plantas que podrían desaparecer para siempre”, dijo a Clarín. Fue entonces que el chico creó un maravilloso orquideario silvestre. Los fines de semana se escapa a los campos que su padre le ganó a la selva. Con cuidado infinito se dedica a polinizar esas flores y crear nuevas variedades. Una pincelada de vida en la devastación del Amazonas.

in Clarin

clarint019dh02.jpg Buscadores de oro
En la primera nota de esta serie sobre el Amazonas, publicada ayer, la enviada de Clarín contó cómo cientos de “garimpeiros” buscan oro con sus manos entre el lodo, tras el hallazgo de un yacimiento en el pueblo de Apuí.

Aquí y ahora
Paula Lugones
plugones@clarin.com

No se trata de un reclamo de ecologistas exagerados, como solía calificar con desdén el presidente George Bush a quienes hace algunos años le advertían sobre el calentamiento global. La devastación del Amazonas trae efectos concretos y alarmantes. No sólo desaparecen unas 50 mil especies al año. La tala contribuye enormemente al calentamiento global —los expertos estiman que el 40% del oxígeno producido en la Tierra proviene de las selvas tropicales y la amazónica es la más extensa— y eso ya se siente aquí y ahora. En nuestras playas, en nuestros campos, y en todo el mundo. El gobierno de Brasil intenta frenar la tala sin éxito, como pudieron comprobar nuestros enviados: el Amazonas parece tierra de nadie. Pero su futuro nos afecta a todos.

Talar árboles para adueñarse de la tierra


El agricultor Hainz Lotario Hattge es un brasileño de ojos azules que desciende de alemanes. A pesar de las cinco generaciones que lo distancian de sus ancestros, todavía habla alemán. Fue líder de la Iglesia Congregacional de Paraguay hasta 2001. Ese año, en un auto Paratí modelo 1997, se mudó para esta ciudad amazónica. Omite decir el motivo.
En los 6 años que lleva en la región, ya logró desmontar selva y convertir las tierras en su propiedad. Hasta ahora, nadie le garantiza la titularidad del fundo, que para las dimensiones amazónicas resulta muy limitado: “Sólo tengo 100 hectáreas” dice a Clarín. Pero como todos los hacendados de Apuí, oculta la verdadera extensión de sus posesiones, que pueden quintuplicar lo que públicamente declara. Hainz es uno de los pobladores del área que decidió aventurarse en el garimpo: “Nunca antes había desarrollado esta actividad de buscar oro”. Sin embargo, él no se mete en el lodo. Se limita a transportar garimpeiros, con lo que obtiene buenos ingresos. Sus costumbres de evangélico puritano le impiden poner la mano en la masa: esto es, en la recolección de oro. Pero no lo inhibe para derribar selva y hacer de los terrenos “limpiados” un paraíso de la ganadería. A este diario le confesó que su plan es ampliar posesiones. Para esto apenas necesita derribar selva en el área elegida como futura propiedad. Una vez que plante pasto, será su garantía: bordeará su campo con alambrados y pondrá más animales para vender en el mercado cautivo de Manaos.APUI. ENVIADA ESPECIAL

in Clarin

BUSCADORES DE FORTUNAS : LA REAPARICION DEL FENOMENO DE LOS GARIMPEIROS

CLARIN EN EL AMAZONAS / PRIMERA NOTA Amazonas
Fiebre del oro en Brasil

 

El descubrimiento de un yacimiento de oro a flor de tierra en Apuí, Amazonas, desató una fiebre como hacía décadas no se veía en Brasil. Hoy, cientos de hombres, los garimpeiros completamente cubiertos de lodo, trabajan con sus manos para abrir la tierra en busca del ansiado filón.

Eleonora Gossman APUI. AMAZONAS. ENVIADA ESPECIAL
egosman@clarin.com

 

 

El viejo está con el lodo hasta la cintura. Los 44 grados de temperatura bañan de sudor su rostro huesudo. Pero a él no le importa. Agachado, casi en posición simiesca, lo único que piensa es lavar el oro en su batea. Con un cuidado de orfebre separa el pedregullo inservible hasta que empiezan a relucir las pepitas. Joao Leandro de Acevedo prodiga entonces una amplia sonrisa, que deja ver una boca de muchos agujeros y pocos dientes. “¿Lo ven?”, dice a los enviados de Clarín. En sus manos hay una fortuna. Acaba de conseguir medio kilo del metal que le rendirá 10.000 dólares.

En las últimas dos semanas, a Joao lo acompañó la buena estrella: obtuvo 3.500 gramos del mineral. Pero no dejará de buscar “antes de juntar lo suficiente para comprar una casa, separar un ahorro y mandar algo para mis hijos que viven lejos”. Este anciano, que se mantiene sano a pesar de su dura vida de garimpeiro, no es el único que corre detrás del milagro: el nuevo El Dorado encontrado en la selva amazónica próximo al río Juma.

Hace tres meses, un grupo de aventureros emprendió la conquista de las riquezas minerales que esconde la floresta a golpes de machete y motosierras. Abrieron senderos y claros, derribaron árboles de hasta 30 metros de altura, y dejaron libre el camino para las 10.000 personas que hoy se amontonan en el lugar. Desde los puntos más remotos de Brasil llegan a Apuí, el poblado más próximo (que queda 453 kilómetros al sur de Manaos), después de enfrentar terribles jornadas en camiones y balsas.

Para esos garimpeiros, la mina a cielo abierto que emerge ante sus ojos supera cualquier leyenda. Creen tanto en su fecundidad que para ellos “es una obligación de esta tierra” ofrecerles una pepita de oro al alcance de la mano. Tal vez exageren un poco. Sin embargo, llegaron a convencer a la periodista y el fotógrafo de este diario que podían llevarse pegados en el barro de los zapatos algunos granos dorados.

Los cuatro días que duró la visita por las trillas selváticas, recuerdan en alguna medida la corrida del oro de los años ‘70 en Serra Pelada (al sur del estado de Pará), inmortalizada por uno de los grandes de la fotografía brasileña, Sebastián Salgado. Quienes estuvieron en aquella “epopeya”, como José Ribamar, afirman que “ni en Serra Pelada se vio algo parecido a lo del Juma: aquí el oro es tan fácil de extraer que ni siquiera se precisa usar mercurio (un aglutinador del mineral)”.

Hasta ahora, Brasil carecía de referencias técnicas sobre el filón encontrado en la región de Apuí y de Nova Aripuana (municipios vecinos). El caso sorprendió a los geólogos e ingenieros del gobierno. El ingeniero en minas Eduardo Colao tuvo que rendirse ante las evidencias: “Por aquí tiene que haber una montaña con reservas auríferas considerables”. Todavía no se sabe de sus volúmenes ni su exacta localización. En parte porque la propia selva se ocupa de ocultar las elevaciones bajo una densa trama de árboles. Pero a nadie se le escapa un dato: el elevado grado de pureza del mineral, que alcanza el 99%.

Mientras los técnicos gubernamentales exploran ríos vecinos, los garimpeiros se dedican a juntar el oro con pala. Hundidos en el fango, semidesnudos, cavan en las sinuosidades de los riachos en procura de los depósitos auríferos formados por las aguas que erosionaron, durante miles de años, una montaña próxima.

Se estima que cada una de las cinco grutas en explotación produce por jornada entre 400 y 1.000 gramos. Con el precio del gramo de oro de 20 dólares in situ, la zafra dará de sol a sombra entre 8.000 y 20.000 dólares.

Los garimpeiros llegan a Apuí con la ilusión de volverse ricos del día a la noche. Vienen por la ruta Transamazónica (intransitable durante buena parte del año) o en balsas que descienden desde Manaos hacia la vecina Nova Aripuana. Al desembarcar los esperan camionetas que los transportarán por senderos barrosos hasta las orillas del Jumá —un afluente del Madeira—. Después de un cruce peligroso, por ese río que ya engulló más de una barca, alcanzan la ribera opuesta y después de trepar una resbaladiza barranca se topan con una toldería. Confeccionadas con bolsas de plástico y madera del lugar, las carpas los albergarán mientras trabajen en la mina.

En esas tiendas conviven sin intimidad hombres, mujeres, ancianos y niños. Bajo un clima asfixiante por el calor y la humedad, cocinan, comen y eliminan sus excrementos, en el mismo sitio. Un olor indescriptible y nauseabundo se pega a la ropa. Los de allí dicen que es la putrefacción natural de la floresta. Pero la falta de higiene aporta lo suyo. Allí no hay baños ni agua potable. Algunos más pudorosos se las arreglan para improvisar excusados con hojas de palmera.

En esas frágiles condiciones sanitarias hay brotes de malaria y leishmaniasis. Pero en el Hospital Eduardo Braga de Apuí temen algo peor: que en el garimpo estalle la fiebre amarilla. Desde que se desató la corrida por el metal, en noviembre pasado, un promedio diario de 10 personas se atienden con síntomas de diarrea y fuertes dolores intestinales. Y no faltan las riñas con desenlaces dramáticos. Es que en el Juma todo el mundo anda armado con machetes, facones, escopetas y revólveres. También en el balance se contabilizan muertes por gente aplastada al derribar árboles.

En ese ambiente hostil no hay mucho margen para la solidaridad. Y menos si se trata de un visitante. Una mujer negó un vaso de agua a estos enviados: “Aquí vale oro”, se limitó a señalar.

Paulo Rocha, ex garimpeiro y guía, sabe de vida y milagro de quienes habitan la región. El fue quién contó, con un placer casi chismoso, que los pobladores de Apuí se enteraron del hallazgo de oro gracias a la borrachera de un trío de temerarios que se adentró en la selva e hizo los primeros descubrimientos.

“Se fueron a festejar al bar. Y entre pinga y pinga (bebida semejante a la caña) los tipos soltaron la lengua. Al principio nadie les creyó: pensábamos que era una fabulación”. Poco después, la historia se divulgó en Internet a través del Portal de Apuí (www.portalapui.com.br) del profesor Ivani da Silva, alias Lange.

Fue de ese modo que el buscavidas Rogerio Borges, de 27 años, se enteró del garimpo. Este joven de mundo, como se autodefine, ya trabajó en Estados Unidos, en Portugal, Inglaterra y España. Su especialidad laboral es la de ser barman en clubes de striptease.

En la villa garimpeira del Juma la composición social parece ser muy heterogénea. “Aquí hay hasta profesores universitarios”, comentó el médico y garimpeiro Anselmo Haidmann. Dicen que pueden verse codo a codo peones rurales, estancieros, comerciantes, pastores evangélicos, madamas y políticos. Hasta el vice intendente de Apuí, Aminadal Gonzada de Souza es patrón de un área.

Aunque pocos dejan “el vicio” de buscar oro, el albañil Joal da Silva, de 40 años, decidió retirarse después de volverse rico con el kilo y medio de oro que juntó en un mes. Los 30.000 dólares que le rindió la jugada le alcanzó para comprar su casa, dos motos, una para él y otra para la mujer, y juntar material para construir otra vivienda para alquilar. Pero en Juma son menos los éxitos que los fracasos: muchos trabajan a destajo sin llevarse más que tres pepitas diarias. El teniente de la Policía Militar de Manaos Paulo Vieira de Mello, comandante de la “Operación Garimpo Juma”, mostró la otra cara de El Dorado: “Hay violencia, trabajo esclavo, prostitución y drogas; un ambiente que afecta no sólo a mujeres y adolescentes sino también a chicos pequeños. La misión de este jefe policial, y de sus 60 hombres, es precisamente ordenar la caótica situación. Desde la semana pasada, actúa también la Policía Federal y hay presencia de militares del Primer Batallón de la Selva, con sede en Manaos. El teniente Bosco, miembro de ese cuerpo, vino según sus palabras a inspeccionar el lugar. En la charla dejó clara la escasa simpatía que los amazónicos sienten hacia EE.UU. “Son nuestros adversarios principales”, dice.

—¿Por qué?

—Porque pensamos que pretenden ocupar el Amazonas y tal vez internacionalizar la selva bajo el control de las Naciones Unidas. Pero Brasil es dueño de la floresta y nuestras Fuerzas Armadas están preparadas para rechazar cualquier aventura.

En Apuí muchos coinciden con este oficial. Y no dudan en calificar de “verdadera plaga” a las decenas de organizaciones no gubernamentales europeas y norteamericanas que se instalan en suelo amazónico. “Es más: nosotros creemos que el gobierno estadounidense financia la compra de tierras por parte de ciudadanos norteamericanos”, sugirió el teniente.

Apuí no surgió porque sí: fue uno de los asentamientos promovidos por el Ejército brasileño en 1979, a las orillas de la Transamazónica. En la concepción militar de la época había que asegurarse el control territorial mediante esa ruta y la ocupación de tierras aledañas. Entonces trajeron a pobladores de Paraná, Río Grande del Sur y Santa Catarina, con la promesa de entregarles estancias. Esa composición sureña explica que haya tantos rubios de ojos celestes. Descienden de alemanes, polacos y rusos.

En la pirámide social, los estancieros ocupan la punta superior. Mario Antonio Silva, hacendado del sur de Brasil vino al Amazonas para ampliar posesiones sin necesidad de desembolsar plata. Como el resto de los “poderosos”, simplemente se apropió de tierras que legalmente todavía pertenecen al Estado.

En esta conquista de la floresta no existen las leyes: “Alguien llega, elige un pedazo de selva y pregunta quién es el dueño. Si nadie reclama por ella, el tipo pone gente con motosierras a desmontar los árboles, quema los restos y siembra pasto para el ganado” describió Rocha, el guía de Clarín.

Pero a Mario no le alcanza con la depredación de la selva. Para juntar más dinero decidió cobrar peaje a los garimpeiros que deben atravesar sus tierras para llegar a la mina. Puso a la entrada del camino que lleva al muelle y en 20 reales diarios el estacionamiento de vehículos que llevan a los buscadores o transportan mercaderías. También organizó a los lancheros que deben pagarle un porcentaje por el transporte de los garimpeiros: “Quiero que este negocio me rinda algo”.

El estanciero Ze Capeta (como se lo conoce por allí) tuvo menos fortuna. El hombre se declaró dueño de las tierras donde está el garimpo. En teoría eso lo habilitaba para cobrar 8% de todo el oro sacado de la región. Pero el Instituto de Colonización Agraria (INCRA), un organismo federal, le arruinó la estrategia al advertir que esa parte de la selva es del gobierno. Desde entonces, Ze Capeta sólo puede acercarse al garimpo con guardaespaldas.

“El garimpeiro extrae el oro de día y nosotros preferimos tomar las pepitas del garimpeiro por la noche” sentenció Adreia Gobbi en una charla. Dueña del único supermercado de Apuí esta joven y hermosa mujer de 35 años, nativa de Río Grande del Sur, decidió explotar una actividad que nunca falla: la semana pasada inauguró el Andreass Night Club, en un lugar visible de la “corruptela”, nombre que recibe la villa garimpeira. Regentea esa casa de diversión, donde la venta de alcohol se combina con la oferta de chicas. Lo hace junto con el hermano Marcos Pedro, un universitario de 20 años.

Alrededor de esta aldea se desarrolló un basto repertorio de actividades comerciales. Están los compradores del oro que enviarán el metal a las grandes ciudades; los joyeros artesanales que fabrican anillos, cadenas y gruesas pulseras, para consumo de los propios garimpeiros. En ese proceso de intercambio hay una moneda única: el gramo de oro.

De acuerdo a su belleza, una prostituta puede cobrar entre 3 y 10 gramos la noche de placer. Las drogas, básicamente cocaína, se venden según afirman las autoridades policiales “a tres gramos de oro”. Al anochecer, hombres y mujeres se arremolinan en temporarias casas de juego, donde se juega a las barajas y al billar. Sobresale el Bingo por un pozo acumulado de 100 gramos de oro.

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La puja por el control del gran pulmón del planeta

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Cirujano plástico, aventurero y garimpeiro

Si alguien cree que ser médico y garimpeiro es incompatible, el doctor Anselmo Haidmann prueba lo contrario. A los 48 años ejerce una doble función como cirujano. Hace estética corporal, pero la misión profesional que más le gusta es la de operar a personas sin recursos.En Apuí lo veneran: “Nunca dejó de atender a un enfermo por falta de dinero”, dijeron varios entrevistados.

La singularidad de Haidmann reside, en parte, en su condición de hijo de un alemán judío que se fugó de Berlín antes de comenzar la Guerra. El padre llegó a Brasil bajo el gobierno de Getulio Vargas, que expresaba preferencias por el ascenso del Nacionalsocialismo hitleriano. Fue por eso que en el puerto de llegada sumó una n a su apellido para disimular su origen.

El doctor Anselmo, como lo llaman, es un líder comunitario. A los 11 años se escapó de la casa con un hermano y fue para un garimpo: quería juntar plata para estudiar. La consiguió a los 16, cuando el oro que había recolectado le permitió financiarse el primario, secundario y universidad. Se recibió a los 26. Después vino la residencia médica en la especialidad de la plástica, un paso por México y otro por Africa.

Al regresar de su gira se instaló en Mato Grosso, cerca del pueblo donde su padre tiene una granja y cría ganado. Empezó a comprar tierras en la región hasta que le volvió a picar la comezón del aventurero. Así, tomó su auto y se mudó sin más trámite a Apuí.

Para Anselmo, sin embargo, la profesión garimpeira forma parte de su vida. Dedicó un día a Clarín para mostrar en la práctica cómo se explora una región selvática para ver si tiene oro. A pocos kilómetros de la ciudad, en un lugar de indescriptible belleza, periodistas, médico, guía y un garimpeiro, cavaron fosas, lavaron el pedregullo que indica la presencial del mineral y encontraron pequeños granos de oro que indican el potencial de esa tierra.

APUI. ENVIADA

Andreia, la “musa” del pueblo


Andreia Gobbi aparece en el pórtico de la casa de sus padres sin adornos ni maquillaje. Con el cabello recogido, parece mucho menos de los 35 años que confiesa. Llegó a Apuí con su marido, hace 13 años, procedente de una localidad brasileña limítrofe con la Argentina. Como si fuera algo lejano, recuerda unos comienzos nada promisorios, con un trabajo que demoró en darles fruto. Hoy son dueños del principal supermercado, tienen estancias y comparten emprendimientos en otras ciudades brasileñas más importantes.Los hombres de Apuí no apartan sus miradas de esta mujer rubia y de ojos celestes. Es la musa del pueblo. Pero detrás de ese perfil casi romántico se esconde una empresaria versátil, que combi na comercios variados: desde mercaderías hasta sexo. En el pueblo afirman que es la dueña de un prostíbulo, que ahora extendió su reinado a El Dorado de Juma, como se conoce a la floreciente mina de oro encontrada en el Amazonas. Las versiones son múltiples: unos dicen que maneja unas 20 chicas, que viven ladera arriba de las grutas para no tener que atender clientes borrachos. “Se supone que un hombre alcoholizado no llega hasta donde se encuentran las muchachas”, cuchichea un informante.

Fue ella quien diseñó la casa de diversión, en la villa garimpeira, llamada Andreass Night Club, que regentea su hermano Pedro junto con la novia.

¿Cómo es que ustedes permiten que un chico universitario abandone los estudios y se instale en la mina?, indagó Clarín. En forma seca, tajante, la madre responde: “El tiene que saber de dónde viene la plata”.

Andreia describe el pueblo con dureza: “Es una ciudad pobre, que gira en base en a la ganadería y el café. El resto de los empleos proviene del gobierno municipal”. Pero reconoce que garimpo trajo más movimiento. “El comercio aumentó un 40%. Pero no sabemos cuánto va a durar”.

APUI. ENVIADA

in Clarin

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BUSCADORES DE FORTUNAS : ANALISIS La puja por el control del gran pulmón del planeta

 

Paula Lugones

plugones@clarin.com

 

 

La historia que se desliza en estas páginas es una trama del descontrol y la ambición en uno de los tesoros más valiosos del planeta. Cualquiera puede llegar y conseguir sus cinco metros cuadrados para buscar oro, construir un supermercado, un prostíbulo, hasta un spa, porque sí: la sola desforestación de la zona equivale a un título de propiedad. Pero son historias minúsculas ante otras también de apetito voraz, pero con una dimensión geopolítica mucho más dramática.

El Amazonas es la región más rica del mundo por su enorme potencial en biodiversidad, un eje crucial en la puja política del futuro: la lucha por el agua, los metales preciosos y estratégicos, por el aire puro, por las fuentes de energía. Es una gema estratégica virgen, de interés similar al Acuífero Guaraní que atraviesa el subsuelo de nuestro país.

No extraña entonces que las potencias quieran poner un pie en esa jungla exquisita. En las Fuerzas Armadas brasileñas reina la inquietud ante la creciente influencia de EE.UU. en la zona, según un informe militar y de inteligencia revelado recientemente por el Jornal do Brasil. Aluden a un “riesgo de invasión” y destacan la fuerte presencia de asesores militares norteamericanos en la región y también la de tropas estadounidenses, que ya se constata en Guyana, Ecuador, Perú, Bolivia y Paraguay. Creen que la lucha contra las drogas es sólo una excusa para dominar esta zona clave.

No sólo la amenaza viene de Washington y a nivel militar. El informe también alerta sobre la creciente presencia de ONGs controladas por extranjeros. Algunas organizaciones ambientalistas han propuesto que se declare al Amazonas como patrimonio “internacional” y Brasil se espanta.

El gobierno intenta mantener el control: fuentes militares afirman que desde hace 10 años existe la Estrategia de la Resistencia, basada en una guerra irregular en la selva, con una hipótesis de invasión. En ese sentido se entiende el esfuerzo del presidente Lula por atar lazos con ejércitos regionales como el de Argentina, Venezuela y Ecuador. Algo así como un frente común para proteger al más grande pulmón del planeta.

in Clarin

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Fiebre del oro en Brasil

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ABAIXO-ASSINADO PELA AMAZÔNIA
Agência Amazônia - Brasília,DF,Brazil
Neste de ano de 2007 o tema de reflexão para todo o Brasil da Campanha da Fraternidade - Fraternidade e Amazônia “Vida e missão neste chão”.

gio.jpgGiovanna  se entrega a um dos trabalhos mais brasileiros de sua carreira: a nordestina Delzuite, uma das estrelas principais da minissérie “Amazônia - De Galvez a Chico Mendes”, escrita por Glória Perez e dirigida por Marcos Schechtman.

Após passar 40 dias entre Manaus e Acre, a atriz coleciona experiências da floresta. “Saía à noite para procurar jacarés, fui pescar piranha e passava até sete horas diárias nadando com os botos. Eles me deram algumas mordidinhas, mas faria tudo outra vez. A sensação é maravilhosa, indescritível”, conta Giovanna. Ela precisava mesmo mostrar intimidade com os botos. Para justificar a gravidez, Delzuite apela para os supostos poderes mágicos do animal.

“Ela diz que o filho é do boto. Prático, né?”, brinca. Nos anos 40, a tal historinha de pescador livrava muita gente de uma saia-justa perante a família. Moradores locais diziam que o animal era encantado: ao anoitecer, ele se transformaria em um rapaz bonito e elegante, hábil em seduzir moças ingênuas.

Lendas a parte, o ‘boto’ de Delzuite tem nome e sobrenome. Trata-se de Tavinho, personagem de Paulo Nigro. “Ela é filha de seringueiro, tem um casamento arranjado pelo pai. Durante o tempo em que estive na floresta conheci muita gente que poderia ser a Delzuite. Fiquei observando os gestos das pessoas, jeito de andar, sotaque … Foi uma forma de conhecer a região a fundo sem o simples olhar de turista.”

Giovanna não precisou de preparo físico para enfrentar a maratona transamazônica. Intérprete da guerreira Anita Garibaldi de “A Casa das Sete Mulheres” (2003), e da quase-muçulmana Jade aquela que dançava enrolada em cobras em “O Clone” (2001), está habituada a cenas radicais, com direito a bichos exóticos como coadjuvantes. “Foram cavalos, serpentes e botos. Adoro bicho, não vejo como sacrifício. Difícil mesmo foi ficar longe do Pietro. É o primeiro trabalho longo desde o nascimento ele.”

Com pouco mais de um ano, Pietro é fruto do casamento de três anos com Murilo Benício, desfeito em 2005. Os dois se apaixonaram justamente na época das danças performáticas de O Clone. Naquele ano, Giovanna tornou-se uma das principais apostas da Globo. A recompensa veio pouco tempo depois: em 2004, livre das boazinhas sonhadoras que sempre interpretava, pôde mostrar seu talento para menina má em Da Cor do Pecado.

De volta ao ritmo de gravações, a atriz conta que a gravidez alterou profundamente sua rotina. “Achava muito importante ficar bem perto do Pietro em seu primeiro ano de vida. Nem para malhar tive tempo, que vergonha. O máximo que pratiquei foi levantamento de filho”, brinca a atriz.

O boto-rosa da Giovanna

Natural do Acre, a autora Glória Perez cresceu rodeada pelos mitos do Norte. É por isso que consegue contá-los com desenvoltura, como faz com a história do boto-rosa na minissérie “Amazônia”. Reza a crença local que a transformação do animal em homem nunca é completa: como as narinas permanecem no topo da cabeça, ele sempre usa chapéu. Curiosamente, Tavinho (Paulo Nigro) aparece de chapéu em sua primeira cena no programa. E Delzuite (Giovanna Antonelli) aproveita a deixa para dizer que o “filho é do boto”.

“Na cidade, o homem está em um mundo muito familiar porque foi construído por suas próprias mãos. Na floresta é o inverso: quem domina é a natureza. Os encantos e assombrações estão sempre presentes no cotidiano da floresta, são formas de explicar o desconhecido. Algumas vezes, os mitos se tornam até didáticos: se você abate um animal da floresta sem necessidade, por exemplo vai apanhar do caboclinho da mata”, diz Glória.

Entre os índios, os contos mágicos são ainda mais abundantes. Um dos mais famosos versa sobre a origem da vitória-régia, planta característica da Amazônia. Os mais velhos garantem que a flor esconde uma jovem índia, que vive sob o feitiço da lua. Ao tentar tocar a lua refletida em um lago, a garota teria caído na água, onde desapareceu. Com pena, a lua teria transformado a índia em vitória-régia, a estrela das águas.

Na tribo dos Maués, o mito mais difundido explica a origem da fruta guaraná. Dizem que após muito pedir um filho para o deus Tupã, um casal de índios é atendido e se torna alvo da inveja de Jurupari, o deus da escuridão. Disfarçado de serpente,ele teria matado a criança. Neste momento, trovões ecoaram pela aldeia e a mãe da criança, chorando muito, entendeu que os trovões eram uma mensagem de Tupã, dizendo que ela deveria plantar os olhos da criança e que deles nasceria uma nova planta. Teria surgido, assim, o guaraná, cujas sementes imitam olhos humanos.

Se o boto vive a tentar as moças, para os rapazes a perdição é simbolizada por Iara, a ninfa das águas. Alguns indígenas juram que já viram a sereia em muitos rios e igarapés. A crença neste mito é tão forte, que nos lugares em que ela teria aparecido muita gente evita passar no fim da tarde. Os homens do Norte comentam que Iara geralmente se mostra com pernas, para logo em seguida transformar-se em sereia e atrair suas vítimas. Para livrar-se do poder de sedução dela, os indígenas acreditam que a pessoa deve comer muito alho e, depois, esfregá-lo por todo o corpo.

in Portal Bem Paraná

corumba.jpgUma das mais tradicionais escolas de samba de Corumbá, A Pesada, apresentará na Avenida General Rondon, neste carnaval, o enredo “Amazônia, seus encantos, mistérios e magia”. Doze pessoas trabalham no barracão, dia e noite, para garantir a confecção de fantasias e adereços, além de 4 carros alegóricos.

De acordo com a carnavalesca Jô Urtado, foi preciso um longo período de pesquisas sobre a região norte. “Recorremos à internet, reportagens e também a profissionais de outros centros como Rio de Janeiro, São Paulo e Brasília”, explicou, ao creditar ao intercâmbio muitas novidades para a passarela do samba corumbaense. Um exemplo dessa troca de experiências é o samba-enredo da agremiação. “Comentamos sobre nosso enredo com o Paulo Uig, da União da Ilha, e ele nos presenteou com o samba”, disse.

A escola pretende desfilar com cerca de mil componentes que trarão as fantasias idealizadas pelo carnavalesco Marcos Vinicíus ‘Dolly’. “O público perceberá muito colorido porque queremos fugir dessa idéia de concentrar no verde da floresta. Até porque sabemos que há muita vida debaixo das árvores”, contou Dolly, ao Corumbá On Line, detalhando algumas alas, como a do boto-rosa e das borboletas. Apesar disso, revelou que o casal de mestre-sala e porta-bandeira não terá como fugir da tonalidade verde, pois é a parte escolhida para as riquezas vegetais da Amazônia.

As fantasias principais, de luxo, são guardadas em uma sala sob a responsabilidade de Jô Urtado que carrega o segredo amarrado ao corpo. “A chave fica aqui, pendurada num cordão em meu pescoço”, exibiu ao afirmar que foram poucos os integrantes da escola que viram os trajes que prometem encher os olhos dos foliões e jurados.

Para os 4 carros alegóricos, ela apostará em muitos efeitos especiais que também estão sob sigilo. Porém na Comissão de Frente, ela deixou escapar que o diferencial virá em estruturas que se transformarão ao longo do desfile. Doze pessoas estão recebendo a instrução de uma bailarina para, em movimentos precisos, representarem os Guardiões do Eldorado, que é a cidade revestida em ouro contada nos causos amazônicos. “Usaremos muito dourado nesta parte inicial do desfile”, comentou. O mito do Eldorado também estará presente no abre-alas que, além do símbolo da escola, trará uma pirâmide dourada e muitos elementos da floresta.

Festa do Boi

Na bateria, as roupas dos 150 ritmistas reunirão o vermelho, do boi Garantido, e o azul, do boi Caprichoso numa referência à Festa do Boi de Parintins. Para a madrinha, a temática indígena foi a inspiração da fantasia. A carnavalesca Jô apostará nos conhecimentos adquiridos durante os cursos oferecidos pela Prefeitura de Corumbá. “Iremos abusar da maquiagem e da pintura cênica em vários pontos da escola, inclusive na madrinha da bateria que será uma deusa indígena”, afirmou.

Sem revelar detalhes, Jô Urtado comentou que o desfile deve se encerrar com uma imagem contrastante do início. “Toda aquela beleza, riqueza, bom…vocês vão ver o que vai acontecer”, finalizou.

O barracão da escola fica na Rua Tiradentes, esquina com a Avenida General Rondon. Mais informações pelo telefone 3231-1331 ou 9626-2489.

in Corumbá On Line

BUENOS AIRES - A destruição do Amazonas é destaque do jornal argentino Clarín, que publica uma série sobre o assunto desde domingo. Na edição desta segunda-feira, o jornal destaca em sua capa que “o pulmão verde do planeta corre perigo”, diante de uma “destruição sem piedade”. O jornal narra que “fazendeiros e garimpeiros já desflorestaram 550 mil quilômetros quadrados, quase duas vezes a província de Buenos Aires”. Em reportagem que ocupa duas páginas, o Clarín critica duramente os garimpeiros que “só pensam em se tornarem ricos” e a “expansão descontrolada das atividades agropecuárias”.

O jornal justifica que as denúncias sobre a destruição da região “não são reclamações de ecologistas exagerados, como costumava qualificar com desdém o presidente George Bush aos que, há alguns anos, faziam advertências sobre o aquecimento global”. O Clarín ressalta que “a devastação do Amazonas traz efeitos concretos e alarmantes”.

“Não só desaparecem umas 50 mil espécies por ano. A derrubada de árvores contribui enormemente com o aquecimento global, os especialistas estimam que 40% do oxigênio produzido na terra provêm das selvas tropicais e a amazônica é a mais extensa, e isso já se sente aqui e agora. Em nossas praias, em nossos campos e em todo o mundo. O governo do Brasil tenta frear a derrubada de árvores sem êxito. Como puderam comprovar nossos enviados o Amazonas parece terra de ninguém. Mas seu futuro nos afeta a todos”, conclui.

in Estadão

O senador Romero Jucá (PMDB-RR) cobrou do governo, dos estados e da sociedade brasileira apoio a um projeto para a Amazônia que seja coerente com a realidade da região. Esse projeto, frisou o senador, não deve levar em contra somente a preservação da Amazônia, mas também a dignidade de sua população.

Para melhor entendimento do que seria um projeto para a região, Jucá sugeriu a leitura de vários artigos sobre a Amazônia publicados pelo Jornal do Brasil, entre eles “A Amazônia em perigo”, que alerta para a invasão daquela região por organizações não-governamentais estrangeiras e para outras questões estruturais que inviabilizam e dificultam o seu progresso sócio-econômico e sua integração com as demais regiões do país.

- Todos, inclusive a imprensa, devem se conscientizar coletivamente do que é a realidade da Amazônia. As dificuldades são grandes até para fazer política. Devemos pensar em preservação, mas também em melhorar as condições de vida da população da região -enfatizou.

Finalizando, Jucá antecipou que os governadores da Região Norte irão apresentar uma proposta para desenvolver a Amazônia. O senador reiterou a importância da participação dos demais setores para o aperfeiçoamento do projeto.

in Agência Senado

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